domingo, 23 de septiembre de 2007

Día sin coche por el decrecimiento

Son las fiestas de La Mercè en Barcelona. Hay muchísimas actividades por toda la ciudad, conciertos, teatros, desfiles, exposiciones y museos gratuitos... de todo y para todos los gustos.

En mi barrio, se celebraron ayer diversas actividades con motivo del día sin coche, organizadas por Entesa pel decreixement, una agrupación de personas que provienen de distintos movimientos sociales, para intercambiar sus experiencias y conocimientos en diversos campos y plantear juntos un debate social que cuestione el rumbo que llevamos con nuestro progreso, industrialización y nuestras políticas económicas, que dominan y destruyen todo lo que tenga vida en nuestro planeta para conseguir beneficios, con el desarrollo y la tecnología como bandera, y prometiendo a los adormilados ciudadanos un sinfín de nuevas comodidades y prosperidad.

El trabajo de este grupo, podéis seguirlo en su web, donde explican por qué ya es hora de que la sociedad exija un decrecimiento en nuestro estilo de vida y la urgencia que merece este cambio. ¿Pero que es el decrecimiento? En realidad yo no sé explicarlo aún sin perderme, pero he encontrado en su página un parrafito de una periodista argentina, Alicia Dujovne, que resume lo que más o menos, sería la práctica: "Lo que en concreto se promueve con este abandono de la fe en el progreso infinito –absurda, en un planeta finito como el nuestro–, no es regresar a la Edad Media, sino a la producción material de los años 60-70; evitar los viajes kilométricos de las mercancías; relocalizar las actividades; reducir el despilfarro energético; penalizar el gasto publicitario; volver a una agricultura próxima al habitante y a una vida frugal. En otros términos, reducir la acumulación, escuchando el consejo del oráculo de Delfos, más válido que nunca: “De nada demasiado”.

La verdad es que fue un día interesante, estuvimos mi amigo M y yo prácticamente todo el día allí. Asistímos a dos charlas, una sobre los agrocombustibles o biocombustibles (un tema bastante desconocido para mí, que hasta ayer pensaba que si se llamaban BIOcombustibles, era algo ecológico y bueno para el planeta), y otra sobre la sociedad del crecimiento y el decrecimiento.


La comida fue gracias a "La olla móvil", un grupo de voluntarios que cada sábado recicla comida de los supermercados, la prepara y se la ofrece a todo aquel que quiera un plato caliente gratis. Hasta donde yo sé, preparan comida vegetariana, ayer el menú era vegano (arroz con verduras y ensalada), pero no los conozco tanto para asegurar que siempre sea así aunque alguien me dijo que sí. Algo que me encantó de ellos: nada de vasos, platos y cubiertos de usar y tirar, al terminar de comer, cada uno lavaba lo suyo en unas cubetas y lo devolvía.

Finalizamos el día en Paseo de Gracia con Diagonal, donde la marcha de las bicis terminaba y cortaron el tráfico. Por lo visto, fueron unas 300 bicis las que hicieron el recorrido, y aunque el ayuntamiento no aprobó los permisos solicitados por la organización, todo se llevó a cabo. Como son las fiestas de Barcelona, los mossos estuvieron muy tranquilitos, ni nos echaron durante la jornada en Lluis Companys ni pasó nada cuando se cortó el tráfico, se limitaron a desviar a los coches.

1 comentario:

Anónimo dijo...

En este comunicado (en catalán) se explica cómo el ayuntamiento les ha ido negando permiso tras permiso -la primera vez les dijeron que no les gustaba su propuesta- para realizar las actividades que tenían preparadas. Qué bien que al final se decidieran a realizarlas igualmente, aun sin permiso.

Van haciendo de Barcelona una ciudad cada vez más "cívica", y los que vivimos aquí cada vez podemos hacer menos cosas legalmente. Y si no, que alguien intente sentarse en el suelo delante de un Mosso.