martes, 25 de septiembre de 2007

Imaginario emocional colectivo

Llevo unos días buscando información sobre esta imagen y sobre Kevin Carter, su autor. Supongo que muchos la conocéis, lo que no sé es si conocéis la historia que la envuelve, o quizás la leyenda, ya que existen dos versiones de lo que ocurrió, aunque la más desgarradora es la que abunda por la red, puede que por el morbo, quién sabe.

El caso es que esta fotografía, fue la ganadora del premio Pulitzer en 1994. Como veis, se trata de la imagen de una niña moribunda, seguida por un buitre, que espera su muerte. La niña se arrastraba hasta un campamento que estaba a un kilómetro de distancia. La impotencia que desprende la imagen es desoladora, un cuerpecito sin fuerzas, solitario en medio de la nada, de otro mundo (no creo que ninguno de los que estamos leyendo esto podamos entender esa situación y asimilarla como real), y la imagen tranquila, indiferente y silenciosa de un carroñero acechando, totalmente ignorante del papel que le damos.

No sé qué ocurrió con la niña, la historia que más aparece en todos lados es que el motivo del suicidio de Carter, tres o cuatro meses después de ganar el premio, fue debido a una depresión, por limitarse a tomar la foto y no socorrerla, existe una frase que él mismo dijo tras ser premiado " “Es la foto más importante de mi carrera pero no estoy orgulloso de ella, no quiero ni verla, la odio. Todavía estoy arrepentido de no haber ayudado a la niña”. Pero en la Wikipedia, dan otra versión, que estuvo esperando 20 minutos a que el buitre abriera las alas para hacer otra toma y luego ayudó a la pequeña.

En realidad da igual qué historia es la verdadera para lo que me apetece hablar.

Como esta foto, tenemos mil, y de ninguna sabemos el final de los protagonistas. ¿Hasta dónde llega el trabajo de un fotoperiodista? ¿Hasta dónde el de los medios de comunicación? Nos bombardean con imágenes crueles sin ninguna reflexión sobre cómo asimilarlas, de hecho la información que recibimos está filtrada por las empresas que financian esos medios, pagan los sueldos de los reporteros, los presentadores y los fotógrafos, que tendrán su contrato con sus cláusulas para trabajar en dicha empresa. Los temas son elegidos por su sensacionalismo, por su violencia o cercanía, para que la gente se quede de piedra (uff, qué terrible) delante de las pantallas y se trague todo lo que ve. En algunos casos, la gente reacciona durante un tiempo, e incluso por temas bastantes normales, como en el caso de la muerte súbita de ese jugador del Sevilla, que por un claro caso de manipulación mediática (una muerte en directo, un chico joven con familia, FUTBOL...), emocionó a tanta gente y nos tuvo distraídos unos días. De toda la vida se han muerto deportistas y nadie se ha alarmado tanto. El tema ya se ha olvidado. Ocurren miles de injusticias al día que son olvidadas, que directamente ni aparecen en los medios oficiales porque "no interesan", y si aparecen , lo hacen de manera que los espectadores se estremezcan un momento, llevando la atención al dolor o al sufrimiento, no a las verdaderas causas que lo provocan. Y en el imaginario emocional colectivo tenemos muchas instantáneas de "lo mal que va el mundo", como esta foto, y nos sentimos informados y conocedores de la realidad de las cosas; y lo mezclamos con un poco de culpa a ratos, un poco de indiferencia a ratos, y un poco de rabia, a ratos. Pero solo un poco, eh? sin pasarse ni deprimirse. Ojo, no pretendo hacer una crítica a la pasividad del personal (que con gusto la haría, que bien me conozco, y me incluiría a mí misma dentro de ese personal), la cosa va más dirigida a los que nos informan, o mejor dicho, a los que nos desinforman descaradamente a diario. Y supongo que ahí está la clave, en la desinformación de los temas que afectan la vida y el bienestar de otros individuos, incluso la desinformación y manipulación de temas que nos afectan a nosotros mismos (sí, tengo en la mente el mito de la leche de vacas -felices- que nos hace crecer hasta el infinito y nos mantiene sanos, por decir alguno). Da mucho asco, ¿no sentís lo mismo?

Y es una auténtica pena que no tengamos más herramientas para enfrentarnos a imágenes como la de Kevin Carter más allá de nuestras emociones (que son pasajeras y cambiantes), porque dos segundos después nos pondrán un anuncio publicitario de un Ipod nuevo que nos va a emocionar igual, o de unos pañales, de un coche o una bebida. Yo personalmente intento trabajar mi "sistema emocional" porque me juega muy malas pasadas, quizás ahora me paro a pensar antes de indignarme, alegrarme o estremecerme ante una noticia o un anuncio con las ofertas de Carrefour, pero... de verdad que cuando me dejo llevar soy "una flipada", que os cuenten los que me conocen.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

hola
buento, estaba en la coctelera y he visto tu ultimo post asique he pensado en apsarme por aqui.
me encanta este post que has escrito. de verdad. y su vision.
un beso
me!

ángela m. dijo...

Muchas gracias! Espero que te pases por aquí en otra ocasión (no tengo lectores todavía, estoy en plena campaña, je...)hasta otra!

Anónimo dijo...

Hola Ángela,

igualmente, vengo de la coctelera donde te he dejado, quizás, un último comentario en revolución vegana, al que seguiré visitando pues dejé algunos post sin leer y es que mi mujer y yo somos muy fans de aquel blog (ya hablo en pasado, jeje), pero por la pinta que tiene este, creo que lo visitaremos bte... así que no te agobies y dale a la tecla!

Oye, con relación al post, solo decir que el gran problema es la falta de acción. Y es que no paramos de ver y recibir imágenes y mensajenes de todo tipo... cada vez más impactantes. Nuestros umbrales emocionales son cada vez mayores y ya te pueden mostrar a un tío quemándose a lo bonzo como a un toro sangrando por la boca después de una impresionante estocada de algún "artista", que ni fú ni fá... o lo que tu dices, que te impacta durante unos minutejos y luego nos lavan el cerebro con 30' de fútbol. En fin, solo hay que ver como se planifican los telediarios (no todos) pero va de trágico al principio a trivial al final.

Así que al final, tan triste es que las empresas de comunicación y comunicadores gasten y ganen mucho con ese tipo de mensajes, como que la mayor parte de la sociedad permanezca impasible ante ellas. ¿Como cambiar esto? pppffff... ni idea.

siento "la chapa".

Un saludete y hasta luego.

mammma dijo...

No creo que se pueda hacer demasiado desde la olla donde este cocido de idiotas, que somos todos, va bullendo. El poder es el poder y acaba "pudiendo" y un auténtico enfrentamiento siempre acaba con sangre y la cabeza cortada de quien más inocente es. El cambio social viene por lo que no aprendemos en la escuela y en familia: aprender a ser crítica y tomar postura en cada cosa que nos pase delante, aprender a pensarla.Y pensarla bajo el tamiz de unos valores adquiridos que estén acertados. Eso hay que hacerlo desde joven para hacerlo bien, yo a medias. Y es que de eso ni tenemos tiempo, el bombardeo de información es continuo y el ritmo de vida intenso ; pero yo sí creo que, con una gente solidaria y pensante los gobiernos se andan más cautos.El tipo de educación que recibamos es fundamental.
Que la gente se una de repente "en contra de" es muy difícil pero es más fácil si desde joven se acostumbra a cuestionarse si los que hacen el cocido están aportando buenos ingredientes o no

Anónimo dijo...

En cuanto a la foto, la última versión de su historia es la más interesante. Parece que el buitre era sólo uno más de los que rondaban por ahí a diario, porque la imagen se tomó en una zona plagada de residuos orgánicos. Ni la niña agonizaba (estrictamente hablando) ni el animal esperaba su muerte. Fue pura casualidad que los dos adoptaran esas posturas tan tentadoras para la cámara.
Que sea verdad o no es otra historia, pero si lo fuera la famosa foto sería un ejemplo perfecto de manipulación de la realidad.

Saludos.
PD: Espero que esta vez no se pierda el comentario...

ángela m. dijo...

Sí, a mí me da que la versión real no es la sensacionalista... Y mira que me afectó la historia, pero cuando miré en wikipedia.... vamos, que no me extrañaría nada que hayan dramatizado la escena.